La endodoncia dental en la clínica

Posted by | Abril 21, 2015 | Odontología conservadora | No Comments
Endodoncia dental

La endodoncia dental es una técnica que trata de preservar el diente cuando está enferma la pulpa o nervio.

Todos los dientes tienen en su interior un pequeño núcleo de tejido vivo, muy sensible que aporta vitalidad, hidratación y “calcificación”. Esta pulpa, grande en el diente joven, se va sustituyendo por material duro, dentina o marfil a lo largo de la vida y por eso se hacen mas amarillos en los ancianos. Estos dientes son mas sólidos o compactos a medida que se retrae o encoje la pulpa.

Endodoncia dental en casos de pulpitis

La pulpa, como cualquier tejido humano, puede sufrir enfermedades. La mas común es la pulpitis o inflamación producida por la caries dental. La diferencia con otros tejidos es que esta pulpa está encerrada en su cavidad dental que no permite la expansión. Cuando se inflama la piel, por ejemplo, esta se hincha y luego se cura sin dejar rastro. La pulpa no puede, de manera que cuando se infecta la presión que sufre impide el riego sanguíneo y se necrosa o muere. Este proceso es por lo general muy doloroso. Naturalmente, no siempre es tan simple y se observan con frecuencia casos intermedios de pulpitis crónicas, estrés pulpar, hipersensibilidad, pulpitis reversibles y otros.

Uno de los primeros síntomas de la pulpitis es el aumento de la sensibilidad sobre todo al frío que llega a hacerse insoportable. Esto requiere un tratamiento urgente, que es la extracción del diente a no ser que se pueda hacer una extirpación de la pulpa, operación conocida como desvitalización o endodoncia dental.

Frecuentemente se produce una evolución silenciosa de la infección de la pulpa con destrucción de la misma, infección y progresión de la enfermedad fuera del diente a través del poro que comunica la pulpa con el tejido que sujeta el diente en su sitio. Entonces se ve en la radiografía una mancha alrededor de la raíz. Esto puede pasar desapercibido y tratarse de un hallazgo casual. También puede producir una molestia soportable o traducirse en un flemón agudo en los casos mas graves.

El tratamiento en estos casos sería la extracción a no ser que esté indicado hacer una endodoncia dental. Aquí ya no hablaríamos de desvitalización porque el diente ya está “muerto”.

Se trataría de extraer todo el tejido necrótico del interior del diente, sanearlo, desinfectarlo y rellenarlo con un material biocompatible que selle el poro de la raíz.

La pulpa tiene una anatomía variable, a veces caprichosa. Los dientes anteriores tienen normalmente un solo nervio, pero los molares pueden tener mas de tres. Para complicar las cosas, en ocasiones, coincide pulpa sana en una raíz y necrosis en otra de la misma muela con síntomas contradictorios. La extirpación completa del material pulpar a veces es imposible y hay que proceder a la extracción.

¿Por qué es necesaria una endodoncia dental?

Un diente desvitalizado, como su propio nombre indica, no tiene “vida”, es mas oscuro, es mas frágil, no siente los cambios de temperatura y se puede intervenir en su interior sin dolor (el ligamento que lo une al maxilar está vivo y duele). Esto quiere decir que puede romperse con facilidad, sobre todo si está muy destruido o mal restaurado. Con frecuencia estaría indicado protegerlo con una funda o corona y aún así puede fracturarse y perderse.

En conclusión, la endodoncia dental es una técnica salvadora del diente, pero no es infalible, ni es la panacea. En casos dudosos de indicación debe ponerse en manos de un buen profesional hábil y suspicaz y en casos imposibles extracción e implante sin dudarlo.

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