Cepillado Dental (2)

Posted by | diciembre 11, 2014 | Odontología conservadora | One Comment

Vistos los errores mas frecuentes, veamos algunos aspectos de la técnica:

 

El objetivo de la higiene bucal correcta es la eliminación lo mas extensa posible de la placa y restos de alimentos.

 

La placa es una substancia blanca compuesta por saliva, restos alimentarios y bacterias adherida a todos los dientes sanos e incluso a las encías.

 

Esta substancia, con el tiempo termina dañando a los dientes y a las encías y se ha demostrado que su eliminación es beneficiosa.

 

Si no se elimina esta placa, se calcifica y adhiere firmemente a los dientes formando el sarro.

 

Una vez que la placa se ha calcificado ya es imposible extraerla incluso con un cepillado correcto. El sarro puede admitir la incorporación de nuevas capas de placa y avanzar entre la encía y la raíz del diente con graves consecuencias.

 

La placa está en todas las superficies dentarias: entre los dientes (cuando hablo de dientes me refiero a todos dientes y muelas), en el surco gingival donde acaba la encía y empieza el diente, y en las irregularidades de las coronas.

 

Si observamos detenidamente la anatomía de los dientes, veremos que tienen forma de pequeño tonel con un ecuador o cintura máxima y a partir de ahí se estrechan para introducirse en la encía. Esto tiene importancia porque debajo de ese ecuador es dónde se acumula la placa resguardada del barrido natural de la propia comida.

 

Es curioso que lo que mas limpia sea precisamente el efecto de arrastre de la comida sobre todo cuando esta es de consistencia fibrosa como la manzana, la zanahoria o las crudités.

 

Para barrer concienzudamente la placa contamos con un cepillo cuyos filamentos deben alcanzar profundamente el resquicio que hay entre los dientes y además el surco gingival sin lesionar los dientes ni herir las partes blandas.

 

Cuando se presionan los filamentos frontalmente contra los dientes, algunos penetran en el espacio interdentario y el resto se flexionan frotando el surco gingival y la superficie dentaria. Esto es eficaz para la limpieza dental si se realiza con unos filamentos blandos porque si esto se hace con un cepillo duro se pueden lesionar las encías. Lo adecuado es pues el cepillo blando, si se puede con los penachos de filamentos separados para optimizar la presión. Esto requiere el cambio frecuente de cepillo.

 

Yo recomiendo dividir en dos tiempos cada movimiento limpiador: primero insinuar lo mas profundo posible los filamentos en el espacio interdentario. Para lo cual se puede aplicar un pequeño movimiento de vibración lateral. La dirección de penetración mas apropiada es en ángulo de 45 grados, es decir en la arcada superior dirigir el cepillo contra los dientes con un componente hacia abajo. En la arcada inferior el movimiento contra las coronas dentarias dirigido ligeramente hacia arriba. En sitios difíciles con el extremo del cepillo.

 

En un segundo tiempo se hace un movimiento rotatorio de barrido en dirección opuesta a las encías.

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